Fina García Marruz: “El momento que más amo” / “The moment I most love”
Posted: June 14, 2016 Filed under: English, Fina García Marruz, Spanish, ZP Translator: Alexander Best | Tags: Cuban poets, Poetas cubanos Comments Off on Fina García Marruz: “El momento que más amo” / “The moment I most love”Fina García Marruz (nace 1923)
El momento que más amo
(Escena final de la película “Luces de la ciudad”)
.
El momento que más amo
es la escena final en que te quedas
sonriendo, sin rencor,
ante la dicha, inalcanzable.
.
El momento que más amo
es cuando dices a lo joven ciega
“Ya puedes ver?” y ella descubre
en el tacto de tu mano al mendigo,
al caballero, a su benefactor desconocido.
.
De pronto, es como si te quisieras
ir, pero, al cabo, no te vas,
y ella te pide como perdón
con los ojos, y tú le devuelves
.
la mirada, aceptándote en tu real
miseria, los dos retirándose y quedándose
a la vez, cristalinamente mirándose
en una breve, interminable, doble piedad,
.
ese increíble dúo de amor,
esa pena de no amar que tú
– el infeliz – tan delicadamente
sonriendo, consuelas.
. . .
Fina García Marruz (born 1923)
The moment I most love
(Final scene from the film “City Lights”)
.
The moment I most love
is the final scene in which,
without any hard feelings,
you are left smiling
before a happiness that’s out of reach.
.
That moment I like best
is when you say to the young blind girl:
“Can you see now?”
And she finds in the touch of your hand
– the hand of the beggar and the gentleman –
her mystery benefactor.
.
And all of a sudden,
it’s as if you wanted to go,
and then you don’t;
she’s asking your pardon – with her eyes –
and you return the look,
.
accepting in yourself your very real misery,
the two of you withdrawing from one another
yet staying, all the same,
in a brief, endless commiseration
.
– that incredible love duo,
that pain of not loving that you
– unhappy you –
give consolation with,
delicately smiling.
. . .
Amelia del Castillo: poemas: “Casi yo”, “De pie”, “Mi corazón”, “Invierno”
Posted: June 14, 2016 Filed under: Amelia del Castillo, Spanish | Tags: Poetas cubanos Comments Off on Amelia del Castillo: poemas: “Casi yo”, “De pie”, “Mi corazón”, “Invierno”Amelia del Castillo (nace 1923)
Casi yo
.
Estoy casi de vuelta.
Sin bagaje. Náufrago de la noche.
Casi abierta.
A mi lado se acuesta – como un perro –
la sombra del desvelo de mí misma.
¡Cómo me llama el tiempo que no ha sido!
A él voy como al regreso,
como a la mar el río.
Y se rompen estrellas sobre la noche blanca
como se rompe en llanto una sonrisa.
.
Estoy casi de vuelta
aunque no me haya ido.
. . .
De pie
.
Si estoy de pie
es porque me levanto,
porque me empino
más allá de mi asombro y mi estatura,
porque no aliento cicatrices
ni fantasmas, ni pasado.
.
Si estoy de pie
es porque sigo andando,
porque me llama el viento
y me llaman la luz y los relámpagos.
.
Porque cantan los pájaros
(todavía)
y los niños sueñan
(todavía),
porque no preciso razones
ni respuestas.
.
Porque tomo mi cruz sin intercambios.
. . .
Mi corazón
.
tiene latido de lobezno,
el tuyo, sangre de paloma.
Si me habitas
tu sangre dulce me sosiega,
si me faltas
montes, selvas y riscos se me trenzan
y se trenzan el miedo y el rugido
y me crezco de pronto por la fiera.
.
Tu corazón,
tu amanecido corazón de ave
– Ícaro deslumbrado –
en qué azul,
¿en qué vuelo sin mí lastimará sus alas?
Y el mío,
mi corazón acerbo sin tu alivio,
¿en qué rincón de sombras, en qué huída
desgarrará mi entraña y tu paloma?
. . .
Invierno
.
Desarropado tu hálito vital
¿quién te acoge, quién acaricia
tu desnudez de piedra?
.
Levántate.
Hay que buscarle abrigo
a la intemperie,
un hueco al desamparo, un plato
al hambre.
Hay que buscarle sitio a la resaca,
a los huesos, los fósiles,
las algas.
.
Levántate.
Hay que inventar un puerto,
un pedazo de azul
para el naufragio.
. . . . .
Berta G. Montalvo: “Destierro”, “Dualidad”, y haikús / “Exile”, “Duality”, & haiku
Posted: June 14, 2016 Filed under: Berta G. Montalvo, English, Spanish, ZP Translator: Alexander Best | Tags: Cuban poets, Poetas cubanos Comments Off on Berta G. Montalvo: “Destierro”, “Dualidad”, y haikús / “Exile”, “Duality”, & haikuBerta G. Montalvo (1919-2004)
Destierro
(para Ana Rosa)
.
Es el canto
del destierro
que llora
dentro del alma
acongojada.
.
Ese destierro
que se ensaña
en lo más profundo
de nuestro ser.
.
Que es destierro
de ayer, de hoy
y sabe Dios
de cuántas mañanas
más.
.
Destierro que no consuela,
destierro que aviva
recuerdos,
destierro que duele
todos los días.
.
Destierro que no pierde
esperanza
pero que sólo
terminará
– para esta generación anciana –
el día que nuestras cenizas
allá puedan descansar.
. . .
Berta G. Montalvo (1919-2004)
Exile
(for Ana Rosa)
.
It’s exile’s song
that wails within the anguished soul;
and exile is that which
shows no mercy
in the very deepest part of our being;
and what is there but
yesterday’s exile,
today’s exile,
and God knows
how many more tomorrows.
.
Exile doesn’t console you;
it sharpens memories,
making each day ache.
.
Yet exile doesn’t lose hope.
But it will only end
– for this ancient generation –
the day our ashes
may be laid to rest
there.
. . .
Dualidad
.
Es allá donde estoy
pero aquí donde vivo.
.
Allá donde la tierra huele distinto
y es más ardiente.
.
Allá donde las gardenias
perfumaron mi pelo
pero es aquí
donde vive el recuerdo.
.
Allá donde todo fue ayer.
Aquí donde todo es hoy.
Y…al despertar…
¿dónde estoy?
¿Allá o aquí?
. . .
Duality
.
It’s there that I am
but here that I live.
.
There, the land smells different
and is more ardent;.
there, gardenias perfumed my skin;
but here is where I live that memory.
.
There, everything was yesterday;
here, all is today.
And…each dawn:
– where am I? There, or here?
. . .
Cuatro haikús
.
En el destierro
llueve
todos los días.
.
El espejo
nos canta
verdades amargas.
.
La vejez
nos humilla
día a día.
.
Algo nos dice
la noche
y yo no la entiendo.
. . .
Four Haiku
.
Exile is a place
where it rains
every
single
day.
.
The mirror sings to us
its songs
of truth
– bitter truth.
.
Old age
day to day
in a humdrum way
humiliates us.
.
Night is telling us something;
but I do not understand her.
. . . . .
Eliseo Diego: “La casa abandonada”, “Oda a la joven luz”, y “Testamento”
Posted: June 13, 2016 Filed under: Eliseo Diego, Spanish | Tags: Poetas cubanos Comments Off on Eliseo Diego: “La casa abandonada”, “Oda a la joven luz”, y “Testamento”Eliseo Diego (1920-1994)
La casa abandonada
.
Hacia el final de la escalera
te has dado vuelta: en el vacío de abajo
el viento solitario hace las veces del trajín,
y la penumbra está sucia de olvido.
Pero arriba, en el piso de arriba,
el cúmulo de inútil sueño aguarda.
¿Vas a entrar en él, a sumergirte?
Con la mano puesta en el balaústre,
acariciándolo te quedas.
Poco a poco, no vas así a bajar la vista:
escucha el torvo zumbido de la mosca
que se afana contra el ciego cristal:
hay alguien en el primer peldaño.
Espera.
Mira:
tú estás en el primer peldaño.
Lívido te estás mirando a ti con toda el alma
como si fuese para siempre.
Y ya
no estás arriba,
ni tampoco abajo.
Zumba
sola por fin la torva prisionera.
. . .
Oda a la joven luz
.
En mi país la luz es mucho más que el tiempo,
se demora con extraña delicia en los contornos militares de todo,
en las reliquias escuetas del diluvio.
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La luz
en mi país resiste a la memoria
como el oro al sudor de la codicia,
perdura entre sí misma,
nos ignora desde su ajeno ser, su transparencia.
.
Quien corteje a la luz con cintas y tambores
inclinándose aquí y allá según astucia
de una sensualidad arcaica, incalculable,
pierde su tiempo, arguye con las olas
mientras la luz, ensimismada, duerme.
.
Pues no mira la luz en mi país
las modestas victorias del sentido
ni los finos desastres de la suerte,
sino que se entretiene con
hojas, pajarillos, caracoles, relumbres, hondos verdes.
.
Y es que ciega la luz en mi país
deslumbra su propio corazón inviolable
sin saber de ganancias ni de pérdidas.
Pura como la sal, intacta, erguida,
la casta, demente luz
dehoja el tiempo.
. . .
Testamento
.
Habiendo llegado al tiempo en que
la penumbra ya no me consuela más
y me apocan los presagios pequeños;
habiendo llegado a este tiempo;
.
y como las heces del café
abren de pronto ahora para mí
sus redondas bocas amargas;
.
habiendo llegado a este tiempo;
.
y perdida ya toda esperanza de
algún merecido ascenso,
de ver el manar sereno de la sombra;
.
y no poseyendo más, en fin,
que mi memoria de las noches
y su vibrante delicadeza enorme;
.
no poseyendo más
entre cielo y tierra que
mi memoria, que este tiempo;
.
decido hacer mi testamento.
Es
éste:
les dejo el tiempo,
todo el tiempo.
. . . . .
Virgilio Piñera: “En la puerta de mi vecino…”, “Testamento”, y “En el Gato Tuerto”
Posted: June 13, 2016 Filed under: Spanish, Virgilio Piñera | Tags: Poetas cubanos Comments Off on Virgilio Piñera: “En la puerta de mi vecino…”, “Testamento”, y “En el Gato Tuerto”Virgilio Piñera (1912-1979)
En la puerta de mi vecino…
.
En la puerta de mi vecino
un papelito me dejó helado.
“No me molesten. Estoy llorando.
Y consolarme ya nadie puede.”
.
Ahora yo sueño con mi vecino.
Y mientras sueño, abro la puerta.
Adentro veo mi propria cara,
mi propia cara bañada en lágrimas.
.
(1962)
. . .
Testamento
.
Como he sido iconoclasta
me niego a que me hagan estatua;
si en la vida he sido carne,
en la muerte no quiero ser mármol.
.
Como yo soy de un lugar
de demonios y de ángeles,
en ángel y demonio muerto
seguiré por esas calles…
.
En tal eternidad veré
nuevos demonios y ángeles,
con ellos conversaré
en un lenguaje cifrado.
.
Y todos entenderán
el yo no lloro, mi hermano…
Así fui, así viví,
así soñé y pasé el trance.
.
(1967)
. . .
En el Gato Tuerto
.
En el Gato Tuerto no hay gatos.
En el Gato Tuerto hay gente,
con ojos como prismáticos,
con bocas como ventosas,
con manos como tentáculos,
con pies como detectores.
.
En el Gato Tuerto
hay una noche dentro de la noche,
con una luna que sale para algunos,
un sol que brilla para otros
y un gallo que canta para todos.
.
En el Gato Tuerto
hay el asiento de la felicidad,
hay el asiento de la desdicha,
y hay también el horrendo asiento de la espera.
.
En el Gato Tuerto,
¿me atreveré a decirlo?
hay un pañuelo para enjugar las lágrimas,
y hay igualmente,
– casi no me atrevo –
un espejo para mirarse cara a cara.
.
En el Gato Tuerto
una noche se dieron el sí dos amantes,
y en el Gato Tuerto
otra noche mataron lo que amaban.
.
En el Gato Tuerto
hay un momento de expectación
cuando el amante imaginario
hace su aparición.
.
Mira amorosamente y dice:
“¡Soy de quien me espera!”,
y entonces el feeling llega al corazón,
en el Gato Tuerto con Revolución.
.
(1967)
. . . . .
Alcides Iznaga: “Situación interior” y “Suspenso” / “Interior state” & “In suspension”
Posted: June 10, 2016 Filed under: Alcides Iznaga, English, Spanish, ZP Translator: Alexander Best | Tags: Cuban poets, Poetas cubanos Comments Off on Alcides Iznaga: “Situación interior” y “Suspenso” / “Interior state” & “In suspension”Alcides Iznaga (1914-1994)
Situación interior
.
Este refugio, mi lugar:
presidido de caos, de batalla y hechizo,
de claro terror y blanda duda.
Hasta las playas de la soledad
llega el chirrido del mundo;
( no deslumbra ese brillo; )
pero estoy herido,
de duro pensamiento, y certeza razón,
de implacable análisis y convencimiento.
En ese círculo desolado donde han ardido tantos,
sin evasión posible, de soledad herido.
Triste pavorosamente, maravillado triste.
El tiempo lento dobla su sombría campana:
martillea mi oído.
Hermético, sin adivinar salida a un agua devorante.
. . .
Alcides Iznaga (1914-1994)
Interior state
.
This refuge – my place:
presided over by the shambles of battles and incantations,
of obvious terror and feeble hesitation.
All the way to the beaches of solitude
the screeching world arrives;
(its brilliance doesn’t blind you).
.
Yet I am wounded
– from hard thinking, from certainty and reason,
from unrelenting analysis and persuasion.
Inside that desolate circle wherein so much seething,
without any possibility of escape: a wounded solitude.
Terrifyingly – delightedly – sad.
.
Time, slow, tolls its dismal bell;
pounds away at my eardrums;
inscrutable, without discerning a solution
– a “this way out” to the devouring waters…
. . .
Suspenso
.
Todo en suspenso
en este recinto de silencio,
como torres, como raíces
como mar sereno
o sabana de inmóviles palmas
o arroyo de quieto cielo.
.
¡Sin memoria ni pensamiento,
el alma, Nada mismo!
¡Solo el Tiempo!
. . .
In suspension
.
Everything’s put on hold,
here in this enclosure of silence.
Like towers, and roots,
and the calm sea;
or a savannah of motionless palm trees,
or gutter-water reflecting a still sky.
.
Without memory, without thoughts,
the Soul – and Nothing – are one and the same!
There’s only Time,
Time alone!
. . . . .
Eugenio Florit: “Los poetas solos de Manhattan”
Posted: June 10, 2016 Filed under: English, Eugenio Florit, Spanish | Tags: Cuban poets, Poetas cubanos Comments Off on Eugenio Florit: “Los poetas solos de Manhattan”Eugenio Florit (1903-1999)
Poets Alone in Manhattan
.
The Cuban poet Alcides Iznaga came to visit New York in August of 1959. On his return to Cienfuegos he sent me a poem, “We’re alone in Manhattan,” to which I answered with these lines:
.
My dear Alcides Iznaga:
it’s true that neither Langston Hughes nor I was at home.
Because Langston, who lives in the black quarter,
also goes downtown.
And I, when you phoned,
or rather, passed by my house,
was far away in the country,
I who live among whites.
But up here
it makes no difference whether you live
on 127th Street
or at 7 Park Avenue.
Here we all go about lost and alone,
unknown
amid the noise
of subway trains and fire trucks,
and sirens of ambulances
trying to rescue suicides
who throw themselves from a bridge into a river,
or from their window to the street,
or who open the gas valves,
or swallow a hundred sleeping pills
– because, since they haven’t been found yet,
what they want is to sleep and forget everything –
to forget that no one remembers them,
that they’re alone, terribly alone among the multitude.
.
For instance, I ran into Langston Hughes around the end of August
at a party at the Pen Club,
very courteous and formal,
dressed in blue.
And then the years pass, and at most we might
exchange books: “For my dear friend…”
“Recuerdo muy afectuoso…,” etc.
And as we grow old
the black poet
and the white poet,
and the mulato and the Chinese, and every living creature.
As you, my friends in Cienfuegos,
will grow old,
you who on that unforgettable day in February (1955)
took me to the Castillo de Jagua
where I trembled with emotion upon seeing
a vicaria among the stones.
The thing is,
my dear Alcides Iznaga,
that here there are no vicarias,
nor Castillo de Jagua,
nor are my poets with me
nor my palm trees (“Las palmas, ay…”)
nor the blue waters of Cienfuegos Bay
nor those of Havana.
Here only the sad lazy waters
of the two rivers circling Manhattan…
.
You, my dear Alcides,
came
searching for us in New York, this city where
no one knows anyone…
Where
all of us, each,
are nothing but a drop of water,
a mote of dust, one of those
rising sadly from the chimneys.
Sadly as one says. Thank God,
I still have the serene words
with which to greet the morning sun
that rises – when it rises – before my window.
And if it doesn’t rise, then to greet the wind, the air, the mist and clouds;
to greet this world in which we live
with these words we write.
And to give thanks to God for the day and the night
and for having a word of our own, here, where no one knows us.
.
(October 23rd, 1959)
. . .
Translation from Spanish into English © 2009 Jason Weiss / Traducción al inglés © 2009 Jason Weiss
. . .
Eugenio Florit (1903-1999)
Los poetas solos de Manhattan
.
El poeta cubano Alcides Iznaga vino a Nueva York, de paseo, en agosto de 1959. A su regreso a Cienfuegos me envió un poema, “Estamos solos en Manhattan,” al que contesté con estos versos:
.
Mi muy querido Alcides Iznaga:
es cierto que ni Langston Hughes ni yo estábamos en casa.
Porque Langston, que vive con sus negros,
también baja hasta el centro.
Y yo, cuando llamaste por teléfono,
o mejor dicho, pasaste por mi casa,
estaba lejos, en el campo,
yo que vivo con mis blancos.
Pero es que aquí, por aquí arriba,
lo mismo da que vivas
en la calle 127
on en el número 7
de la Avenida del Parque.
Aquí todos andamos solos y perdidos,
todos desconocidos
entre el ruido
de trenes subterráneos, y de bombas de incendio,
y de sirenas de ambulancias
que tratan de salvar a los suicidas
que se tiran al río desde un puente,
o a la calle desde su ventana,
o que abren las llaves del gas,
o se toman cien pastillas para dormir
– porque, como no se han encontrado todavía,
lo que desean es dormir y olvidarse de todo–,
olvidarse de que nadie se acuerda de ellos,
de que están solos, terriblemente solos entre la multitud.
.
Ya ves, a Langston Hughes me lo encontré a fines de agosto
en un cóctel del Pen Club,
muy cortés y muy ceremonioso
y muy vestido de azul.
Y luego pasan los años, y lo más, si acaso,
nos cambiamos un libro: “Inscribed for my dear friend…”
“Recuerdo muy afectuoso…,” etc.
Y así nos vamos haciendo viejos
el poeta negro
y el poeta blanco,
y el mulato y el chino, y todo bicho viviente.
Como se irán haciendo viejos
ustedes, los amigos de Cienfuegos;
los que aquel día inolvidable de febrero (1955)
me llevaron al Castillo de Jagua
donde me hizo temblar de emoción una vicaria
que me salió al encuentro entre las piedras.
Lo que pasa,
mi muy querido Alcides Iznaga,
es que aquí no hay vicarias,
ni Castillo de Jagua,
ni están conmigo mis poetas
ni mis palmas (“Las palmas, ay…”)
ni las aguas azules de la bahía de Cienfuegos
ni las de la bahía de La Habana.
Aquí sólo las aguas perezosas y tristes
de los dos ríos que ciñen a Manhattan…
.
Tú, mi querido Alcides,
viniste en busca de nosotros a Nueva York, a esta ciudad en donde
nadie a nadie conoce…
Donde
todos nosotros, cada uno,
no somos otra cosa que una gota de agua,
una mota de polvo, de esas
que salen tristes por las chimeneas.
Tristes, es un decir. Que yo, a Dios gracias,
aún conservo serenas las palabras
con las que doy los buenos días al sol
que sale – cuando sale – enfrente de mi ventana.
Y si no sale, da lo mismo, al viento, al aire, a niebla y nube;
saludar a este mundo en que vivimos
con estas las palabras que escribimos.
Y dar gracias a Dios por el día y la noche
y por tener una palabra nuestra, aquí, en donde nadie nos conoce.
.
(23 de octubre de 1959)
. . . . .








