Berta G. Montalvo: “Destierro”, “Dualidad”, y haikús / “Exile”, “Duality”, & haiku

Patio atrás_Museo Provincial La Periquera_Holguín_Cuba_mayo de 2016

Berta G. Montalvo (1919-2004)

Destierro

(para Ana Rosa)

.

Es el canto

del destierro

que llora

dentro del alma

acongojada.

.

Ese destierro

que se ensaña

en lo más profundo

de nuestro ser.

.

Que es destierro

de ayer, de hoy

y sabe Dios

de cuántas mañanas

más.

.

Destierro que no consuela,

destierro que aviva

recuerdos,

destierro que duele

todos los días.

.

Destierro que no pierde

esperanza

pero que sólo

terminará

para esta generación anciana –

el día que nuestras cenizas

allá puedan descansar.

. . .

Berta G. Montalvo (1919-2004)

Exile

(for Ana Rosa)

.

It’s exile’s song

that wails within the anguished soul;

and exile is that which

shows no mercy

in the very deepest part of our being;

and what is there but

yesterday’s exile,

today’s exile,

and God knows

how many more tomorrows.

.

Exile doesn’t console you;

it sharpens memories,

making each day ache.

.

Yet exile doesn’t lose hope.

But it will only end

for this ancient generation –

the day our ashes

may be laid to rest

there.

. . .

Dualidad

.

Es allá donde estoy

pero aquí donde vivo.

.

Allá donde la tierra huele distinto

y es más ardiente.

.

Allá donde las gardenias

perfumaron mi pelo

pero es aquí

donde vive el recuerdo.

.

Allá donde todo fue ayer.

Aquí donde todo es hoy.

Y…al despertar…

¿dónde estoy?

¿Allá o aquí?

. . .

Duality

.

It’s there that I am

but here that I live.

.

There, the land smells different

and is more ardent;.

there, gardenias perfumed my skin;

but here is where I live that memory.

.

There, everything was yesterday;

here, all is today.

And…each dawn:

where am I? There, or here?

. . .

Cuatro haikús

.

En el destierro

llueve

todos los días.

.

El espejo

nos canta

verdades amargas.

.

La vejez

nos humilla

día a día.

.

Algo nos dice

la noche

y yo no la entiendo.

. . .

Four Haiku

.

Exile is a place

where it rains

every

single

day.

.

The mirror sings to us

its songs

of truth

bitter truth.

.

Old age

day to day

in a humdrum way

humiliates us.

.

Night is telling us something;

but I do not understand her.

 

. . . . .


Eliseo Diego: “La casa abandonada”, “Oda a la joven luz”, y “Testamento”

Edificio deteriorado_Holguín_Cuba_mayo de 2016

Eliseo Diego (1920-1994)

La casa abandonada

.

Hacia el final de la escalera

te has dado vuelta: en el vacío de abajo

el viento solitario hace las veces del trajín,

y la penumbra está sucia de olvido.

Pero arriba, en el piso de arriba,

el cúmulo de inútil sueño aguarda.

¿Vas a entrar en él, a sumergirte?

Con la mano puesta en el balaústre,

acariciándolo te quedas.

Poco a poco, no vas así a bajar la vista:

escucha el torvo zumbido de la mosca

que se afana contra el ciego cristal:

hay alguien en el primer peldaño.

Espera.

Mira:

tú estás en el primer peldaño.

Lívido te estás mirando a ti con toda el alma

como si fuese para siempre.

Y ya

no estás arriba,

ni tampoco abajo.

Zumba

sola por fin la torva prisionera.

. . .

Oda a la joven luz

.

En mi país la luz es mucho más que el tiempo,

se demora con extraña delicia en los contornos militares de todo,

en las reliquias escuetas del diluvio.

.

La luz

en mi país resiste a la memoria

como el oro al sudor de la codicia,

perdura entre sí misma,

nos ignora desde su ajeno ser, su transparencia.

.

Quien corteje a la luz con cintas y tambores

inclinándose aquí y allá según astucia

de una sensualidad arcaica, incalculable,

pierde su tiempo, arguye con las olas

mientras la luz, ensimismada, duerme.

.

Pues no mira la luz en mi país

las modestas victorias del sentido

ni los finos desastres de la suerte,

sino que se entretiene con

hojas, pajarillos, caracoles, relumbres, hondos verdes.

.

Y es que ciega la luz en mi país

deslumbra su propio corazón inviolable

sin saber de ganancias ni de pérdidas.

Pura como la sal, intacta, erguida,

la casta, demente luz

dehoja el tiempo.

. . .

Testamento

.

Habiendo llegado al tiempo en que

la penumbra ya no me consuela más

y me apocan los presagios pequeños;

habiendo llegado a este tiempo;

.

y como las heces del café

abren de pronto ahora para mí

sus redondas bocas amargas;

.

habiendo llegado a este tiempo;

.

y perdida ya toda esperanza de

algún merecido ascenso,

de ver el manar sereno de la sombra;

.

y no poseyendo más, en fin,

que mi memoria de las noches

y su vibrante delicadeza enorme;

.

no poseyendo más

entre cielo y tierra que

mi memoria, que este tiempo;

.

decido hacer mi testamento.

Es

éste:

les dejo el tiempo,

todo el tiempo.

. . . . .


Gastón Baquero: “El gato personal del conde Cagliostro”

El gato de Avenida Bain_Toronto_junio de 2016

Gastón Baquero (1914-1997)

El gato personal del conde Cagliostro

.

Tuve un gato llamado Tamerlán.

Se alimentaba solamente con poemas de Emily Dickinson,

y melodías de Schubert.

Viajaba conmigo: en París

le servían inútilmente, en mantelitos de encaje Richelieu,

chocolatinas elaboradas para él por Madame Sévigné en persona,

pero él todo lo rechazaba,

con el gesto de un emperador romano

tras una noche de orgía.

.

Porque él sólo quería masticar,

hoja por hoja, verso por verso,

viejas ediciones de los poemas de Emily Dickinson,

y escuchar incesantemente,

melodías de Schubert.

.

(Conocimos en Munich, en una pensión alemana,

a Katherine Mansfield, y ella,

que era todo lo delicado del mundo,

tocaba suavemente en su violoncelo, para Tamerlán,

melodías de Schubert.)

.

Tamerlán se alejó del modo más apropriado:

paseábamos por Amsterdam,

por el barrio judío de Amsterdam concretamente,

y al pasar ante la más arcaica sinagoga de la ciudad,

Tamerlán se detuvo, me miró con visible replandor de ternura en sus ojos,

y saltó al interior de aquel oscuro templo.

.

Desde entonces, todos los años,

envío como presente a la vieja sinagoga de Amsterdam

un manojo de poemas.

De poemas que fueron llorados, en Amherst, un día,

por la melancólica señorita llamada Emily

–– Emily Tamerlán Dickinson.

Emily Dickinson: "Una palabra está muerta"_traducción por Pedro González_de la revista Elegomata

Emily Dickinson: “Una palabra está muerta”_traducción por Pedro González_de la revista Elegomata

Gastón Baquero (1914-1997)

Count Cagliostro’s Cat

.

I had a cat named Tamerlaine.

And all he ate were poems by Emily Dickinson

and Schubert melodies.

He traveled with me: in Paris

they served him on lace doilies

chocolate confections made for him and him alone

by Madame de Sévigné herself.

To no avail: he waved them off

like a Roman emperor

after a night of orgies.

.

Page by page, verse by verse,

he wished only to chew on

old editions of Emily Dickinson’s poems

and he listened incessantly

to Schubert melodies.

.

(In Munich, in a German pension,

we met Katherine Mansfield,

and she,

who held within her all the world’s delicacy,

for Tamerlaine played sweetly on her cello

Schubert melodies.)

.

Tamerlaine passed away in the most appropriate manner:

we were on our way through Amsterdam,

through the ghetto, to be exact,

and as we passed the front of the oldest synagogue

Tamerlaine stopped,

looked at me with all love’s splendour in his eyes,

and leaped into the interior of that dark temple.

.

Since then, each year,

I send a bunch of poems as a present to

the old synagogue of Amsterdam.

Poems that were wept one day in Amherst

by Emily, that melancholy lady

–– Emily Tamerlaine Dickinson.

. . .

Translation from the Spanish © 2009 Mark Weiss

. . . . .


Virgilio Piñera: “En la puerta de mi vecino…”, “Testamento”, y “En el Gato Tuerto”

Se vende esta casa_This house is for sale__Holguín_Cuba_mayo de 2016

Virgilio Piñera (1912-1979)

En la puerta de mi vecino…

.

En la puerta de mi vecino

un papelito me dejó helado.

No me molesten. Estoy llorando.

Y consolarme ya nadie puede.”

.

Ahora yo sueño con mi vecino.

Y mientras sueño, abro la puerta.

Adentro veo mi propria cara,

mi propia cara bañada en lágrimas.

.

(1962)

. . .

Testamento

.

Como he sido iconoclasta

me niego a que me hagan estatua;

si en la vida he sido carne,

en la muerte no quiero ser mármol.

.

Como yo soy de un lugar

de demonios y de ángeles,

en ángel y demonio muerto

seguiré por esas calles…

.

En tal eternidad veré

nuevos demonios y ángeles,

con ellos conversaré

en un lenguaje cifrado.

.

Y todos entenderán

el yo no lloro, mi hermano…

Así fui, así viví,

así soñé y pasé el trance.

.

(1967)

. . .

En el Gato Tuerto

.

En el Gato Tuerto no hay gatos.

En el Gato Tuerto hay gente,

con ojos como prismáticos,

con bocas como ventosas,

con manos como tentáculos,

con pies como detectores.

.

En el Gato Tuerto

hay una noche dentro de la noche,

con una luna que sale para algunos,

un sol que brilla para otros

y un gallo que canta para todos.

.

En el Gato Tuerto

hay el asiento de la felicidad,

hay el asiento de la desdicha,

y hay también el horrendo asiento de la espera.

.

En el Gato Tuerto,

¿me atreveré a decirlo?

hay un pañuelo para enjugar las lágrimas,

y hay igualmente,

casi no me atrevo –

un espejo para mirarse cara a cara.

.

En el Gato Tuerto

una noche se dieron el sí dos amantes,

y en el Gato Tuerto

otra noche mataron lo que amaban.

.

En el Gato Tuerto

hay un momento de expectación

cuando el amante imaginario

hace su aparición.

.

Mira amorosamente y dice:

¡Soy de quien me espera!”,

y entonces el feeling llega al corazón,

en el Gato Tuerto con Revolución.

.

(1967)

. . . . .


Alcides Iznaga: “Situación interior” y “Suspenso” / “Interior state” & “In suspension”

Decorative tiles and wrought iron gate_a museum in Holguín_Cuba

Alcides Iznaga (1914-1994)

Situación interior

.

Este refugio, mi lugar:
presidido de caos, de batalla y hechizo,
de claro terror y blanda duda.
Hasta las playas de la soledad
llega el chirrido del mundo;
( no deslumbra ese brillo; )
pero estoy herido,
de duro pensamiento, y certeza razón,
de implacable análisis y convencimiento.
En ese círculo desolado donde han ardido tantos,
sin evasión posible, de soledad herido.
Triste pavorosamente, maravillado triste.
El tiempo lento dobla su sombría campana:
martillea mi oído.
Hermético, sin adivinar salida a un agua devorante.

. . .

Alcides Iznaga (1914-1994)

Interior state

.

This refuge – my place:

presided over by the shambles of battles and incantations,

of obvious terror and feeble hesitation.

All the way to the beaches of solitude

the screeching world arrives;

(its brilliance doesn’t blind you).

.

Yet I am wounded

from hard thinking, from certainty and reason,

from unrelenting analysis and persuasion.

Inside that desolate circle wherein so much seething,

without any possibility of escape: a wounded solitude.

Terrifyingly – delightedly – sad.

.

Time, slow, tolls its dismal bell;

pounds away at my eardrums;

inscrutable, without discerning a solution

a “this way out” to the devouring waters…

. . .

Suspenso

.

Todo en suspenso
en este recinto de silencio,
como torres, como raíces
como mar sereno
o sabana de inmóviles palmas
o arroyo de quieto cielo.

.

¡Sin memoria ni pensamiento,
el alma, Nada mismo!
¡Solo el Tiempo!

. . .

In suspension

.

Everything’s put on hold,

here in this enclosure of silence.

Like towers, and roots,

and the calm sea;

or a savannah of motionless palm trees,

or gutter-water reflecting a still sky.

.

Without memory, without thoughts,

the Soul – and Nothing – are one and the same!

There’s only Time,

Time alone!

. . . . .


Eugenio Florit: “Los poetas solos de Manhattan”

Mi sombra_bajo del puente ferrocarril_cerca de las calles de Logan y Gerrard_Toronto_4 de junio de 2016

Eugenio Florit (1903-1999)

Poets Alone in Manhattan

.

The Cuban poet Alcides Iznaga came to visit New York in August of 1959. On his return to Cienfuegos he sent me a poem, “We’re alone in Manhattan,” to which I answered with these lines:

.

My dear Alcides Iznaga:

it’s true that neither Langston Hughes nor I was at home.

Because Langston, who lives in the black quarter,

also goes downtown.

And I, when you phoned,

or rather, passed by my house,

was far away in the country,

I who live among whites.

But up here

it makes no difference whether you live

on 127th Street

or at 7 Park Avenue.

Here we all go about lost and alone,

unknown

amid the noise

of subway trains and fire trucks,

and sirens of ambulances

trying to rescue suicides

who throw themselves from a bridge into a river,

or from their window to the street,

or who open the gas valves,

or swallow a hundred sleeping pills

because, since they haven’t been found yet,

what they want is to sleep and forget everything –

to forget that no one remembers them,

that they’re alone, terribly alone among the multitude.

.

For instance, I ran into Langston Hughes around the end of August

at a party at the Pen Club,

very courteous and formal,

dressed in blue.

And then the years pass, and at most we might

exchange books: “For my dear friend…”

Recuerdo muy afectuoso…,” etc.

And as we grow old

the black poet

and the white poet,

and the mulato and the Chinese, and every living creature.

As you, my friends in Cienfuegos,

will grow old,

you who on that unforgettable day in February (1955)

took me to the Castillo de Jagua

where I trembled with emotion upon seeing

a vicaria among the stones.

The thing is,

my dear Alcides Iznaga,

that here there are no vicarias,

nor Castillo de Jagua,

nor are my poets with me

nor my palm trees (“Las palmas, ay…”)

nor the blue waters of Cienfuegos Bay

nor those of Havana.

Here only the sad lazy waters

of the two rivers circling Manhattan…

.

You, my dear Alcides,

came

searching for us in New York, this city where

no one knows anyone…

Where

all of us, each,

are nothing but a drop of water,

a mote of dust, one of those

rising sadly from the chimneys.

Sadly as one says. Thank God,

I still have the serene words

with which to greet the morning sun

that rises – when it rises – before my window.

And if it doesn’t rise, then to greet the wind, the air, the mist and clouds;

to greet this world in which we live

with these words we write.

And to give thanks to God for the day and the night

and for having a word of our own, here, where no one knows us.

.

(October 23rd, 1959)

. . .

Translation from Spanish into English © 2009 Jason Weiss / Traducción al inglés © 2009 Jason Weiss

. . .

Eugenio Florit (1903-1999)

Los poetas solos de Manhattan

.

El poeta cubano Alcides Iznaga vino a Nueva York, de paseo, en agosto de 1959. A su regreso a Cienfuegos me envió un poema, “Estamos solos en Manhattan,” al que contesté con estos versos:

.

Mi muy querido Alcides Iznaga:

es cierto que ni Langston Hughes ni yo estábamos en casa.

Porque Langston, que vive con sus negros,

también baja hasta el centro.

Y yo, cuando llamaste por teléfono,

o mejor dicho, pasaste por mi casa,

estaba lejos, en el campo,

yo que vivo con mis blancos.

Pero es que aquí, por aquí arriba,

lo mismo da que vivas

en la calle 127

on en el número 7

de la Avenida del Parque.

Aquí todos andamos solos y perdidos,

todos desconocidos

entre el ruido

de trenes subterráneos, y de bombas de incendio,

y de sirenas de ambulancias

que tratan de salvar a los suicidas

que se tiran al río desde un puente,

o a la calle desde su ventana,

o que abren las llaves del gas,

o se toman cien pastillas para dormir

porque, como no se han encontrado todavía,

lo que desean es dormir y olvidarse de todo–,

olvidarse de que nadie se acuerda de ellos,

de que están solos, terriblemente solos entre la multitud.

.

Ya ves, a Langston Hughes me lo encontré a fines de agosto

en un cóctel del Pen Club,

muy cortés y muy ceremonioso

y muy vestido de azul.

Y luego pasan los años, y lo más, si acaso,

nos cambiamos un libro: “Inscribed for my dear friend…

Recuerdo muy afectuoso…,” etc.

Y así nos vamos haciendo viejos

el poeta negro

y el poeta blanco,

y el mulato y el chino, y todo bicho viviente.

Como se irán haciendo viejos

ustedes, los amigos de Cienfuegos;

los que aquel día inolvidable de febrero (1955)

me llevaron al Castillo de Jagua

donde me hizo temblar de emoción una vicaria

que me salió al encuentro entre las piedras.

Lo que pasa,

mi muy querido Alcides Iznaga,

es que aquí no hay vicarias,

ni Castillo de Jagua,

ni están conmigo mis poetas

ni mis palmas (“Las palmas, ay…”)

ni las aguas azules de la bahía de Cienfuegos

ni las de la bahía de La Habana.

Aquí sólo las aguas perezosas y tristes

de los dos ríos que ciñen a Manhattan…

.

Tú, mi querido Alcides,

viniste en busca de nosotros a Nueva York, a esta ciudad en donde

nadie a nadie conoce…

Donde

todos nosotros, cada uno,

no somos otra cosa que una gota de agua,

una mota de polvo, de esas

que salen tristes por las chimeneas.

Tristes, es un decir. Que yo, a Dios gracias,

aún conservo serenas las palabras

con las que doy los buenos días al sol

que sale – cuando sale – enfrente de mi ventana.

Y si no sale, da lo mismo, al viento, al aire, a niebla y nube;

saludar a este mundo en que vivimos

con estas las palabras que escribimos.

Y dar gracias a Dios por el día y la noche

y por tener una palabra nuestra, aquí, en donde nadie nos conoce.

.

(23 de octubre de 1959)

 

. . . . .


Muhtadi International Drumming Festival in Toronto + Nicolás Guillén: “La canción del bongó” / “The Bongo’s Song”

Muhtadi Thomas, seated at front left, performs with his World Drummers ensemble at Woodbine Park in Toronto_June 4th, 2016

Muhtadi Thomas, seated at front left, performs with his World Drummers ensemble at Woodbine Park in Toronto_June 4th, 2016

. . .

.

“The drum is a heartbeat of creation, and represents our connection with the mother, the source…and with our own mother, the echo chamber of the womb. With mother earth, and the beat of the sea. The pounding surf, the crack of lightning, the wingbeats of migrating birds. The turning of the seasons, the sound of our own breath. The moving feet and pumping arms of a runner; the rhythmic stride of a long-distance walker. The movements of lovers, and people working the fields. All the sounds of all the movements we do to keep alive and to express our joy, and even our pain; the insistent clockwork of stress, the innocent soft lapping of a kitten’s tongue.

The drum heals our connection with each other when we play it together. It brings to our attention what works between us and what doesn’t. It shows us exactly where and how we harmonize and where we don’t. It makes us attune to the invisible world of the energy between us: this becomes more important than what we think we see, what we wish for or regret. What’s real is happening right now, in the moving moment. And when it’s gone, we have only to look for the next to get back on; this time we ride!”

(Writer and musician Nowick Gray – from his website Djembe Rhythms)

. . .

Nicolás Guillén

( Poeta cubano, 1902-1989 )

“La canción del bongó” (1930)

.

Esta es la canción del bongó:

—Aquí el que más fino sea,

responde, si llamo yo.

Unos dicen: Ahora mismo,

otros dicen: Allá voy.

Pero mi repique bronco,

pero mi profunda voz,

convoca al negro y al blanco,

que bailan el mismo son,

cueripardos y almiprietos

más de sangre que de sol,

pues quien por fuera no es de noche,

por dentro ya oscureció.

Aquí el que más fino sea,

responde, si llamo yo.

.

En esta tierra, mulata

de africano y español

(Santa Bárbara de un lado,

del otro lado, Changó),

siempre falta algún abuelo,

cuando no sobra algún Don

y hay títulos de Castilla

con parientes en Bondó:

Vale más callarse, amigos,

y no menear la cuestión,

porque venimos de lejos,

y andamos de dos en dos.

Aquí el que más fino sea,

responde si llamo yo.

.

Habrá quién llegue a insultarme,

pero no de corazón;

habrá quién me escupa en público,

cuando a solas me besó…

A ése, le digo:

—Compadre,

ya me pedirás perdón,

ya comerás de mi ajiaco,

ya me darás la razón,

ya me golpearás el cuero,

ya bailarás a mi voz,

ya pasearemos del brazo,

ya estarás donde yo estoy:

ya vendrás de abajo arriba,

¡que aquí el más alto soy yo!

. . .

Nicolás Guillén

(Cuban poet, 1902-1989)

“The Bongo’s Song” (1930)

(To Lino Dou)

.

This is the bongo’s song:

“Let the finest of you here

answer when I call you!

Some say: I’ll be right there,

others say: Just a minute.

But my harsh peal,

but my deep voice,

summons blacks and whites,

who dance to the same son,

men with brownish skins and blackish souls

caused more by blood than by the sun,

for who on the outside are not night,

have already darkened on the inside.

Let the finest of you here

answer when I call you.

.

“In this land made mulatto

by Africans and Spaniards

(Santa Bárbara  on the one hand,

Changó on the other),

there is always a missing grandfather,

when there isn’t an excess of Dons.

Some have titles from Castile

and relatives in Bondó :

it is better to keep quiet, my friends,

and not stir up the matter

because we came from far away,

and we walk two by two.

Let the finest of you here

answer when I call you!

.

“There’ll be those who will insult me,

but not of their full accord;

there’ll be those who spit on me in public,

yet when we are alone they kiss me…

To them I say:

My friends,

you’ll soon be begging my pardon,

you’ll soon be eating my ajiaco,

you’ll soon be saying I’m right,

you’ll soon be beating my leather,

you’ll soon be dancing to my voice,

we’ll soon walk arm in arm,

you’ll soon be where I am:

you’ll soon be moving up,

for the highest here is me!”

.

Translation from Spanish into English

© 2003, KEITH ELLIS

 

*     *     *

Glossary:

Son – Quintessential original Cuban musical style, nascent in

the late 19th-century, flowered fully in the 20th;  a hybrid of

Bantu-African percussion – bongos, maracas – with Spanish guitars

and melodies, combined with African “call-and-response”

song structure; the precursor of modern-day “Salsa” music

Mulatto – “mixed-race” i.e. African and European ancestry

Santa Bárbara – Roman-Catholic saint, syncretized into

Santería, a Caribbean religion combining West-African and

Christian beliefs;  practised in Cuba.

Changó – Yoruba-African God of fire, thunder and lightning

Don – prefix of Spanish nobility

Bondó – a “typical” African town/province name, found in

Congo, Ivory Coast, Kenya, Mali, Uganda

Ajiaco – a hearty Cuban soup consisting of chicken, pork,

plaintains, sweet potatoes, taro, black pepper and lime juice

Muhtadi International Drumming Festival_Saturday June 4th 2016_Muhtadi Thomas_standing at front left_with his World Drummers ensemble. . .

José Craveirinha’s “I want to be a drum” / “Quero ser tambor”

https://zocalopoets.com/2013/06/10/o-festival-internacional-do-tambor-muhtadi-quero-ser-tambor-i-want-to-be-a-drum/

. . . . .


“Flor de mi alma” / “Flower of my soul”

Lilas en Toronto_26 de mayo de 2016

Flor de mi alma”

.

Flor de mi mente:

Creces en mí el alcance – la gama –

de las perspectivas de Pensamiento – de La Idea.

.

Flor de mi corazón:

Me ayudas recordar los Gozos – y los Miedos –

de estar enamorado.

Y eso es algo bueno, porque tú me haces más humano.

.

Flor de mi alma:

Me tocas con tu sonrisa…

Y esa energía alcanza en ese lugar invisible de mí

lo más profundo –

donde vive el auténtico Yo.

. . .

Flower of my soul”

.

Flower of my Intelligence:

You make bloom in me the scope – the spectrum –

of Thought, of Ideas.

.

Flower of my Heart:

You help me to recall the Joys – and the Fears – of being in Love.

And that’s something good, because it makes me more human.

.

Flower of my Soul:

You touch me with your smile…

And such energy reaches all the way to that invisible place

the deepest place –

where lives the authentic Me.

. . . . .


Ruth Ellen Kocher: “Una meditación sobre la respiración”

Floración de lila_23 de mayo de 2016_Toronto

Ruth Ellen Kocher

(nace 1965, Wilkes-Barre, Pennsylvania, EE.UU.)

Una meditación sobre la respiración

.

Cuando amamos las palabras, ellas prenden fuego.

Édourd Glissant

.

para A.M.

.

I

.

Por último he aprendido hablar con Dios

por medio de mi hambre del aire, una reflexión asmática.

Como un perro que rema en la mar profunda,

y las olas están llevando su agitación hacia su hogar,

en algún lugar entre los pliegues rosas de los pulmones.

.

II

.

Llama a Dios. Recuerda el regalo de la música.

Como una flauta da un soplo de aire al cuerpo,

ondula el acorde entre A y C;

o como una trompa moja sus alas en un lago,

invisible detrás de la sombra nocturna del árbol.

Oye un sonido staccato cumplimenta una tarde

mientras unos amigos se acercan, con su risa audible:

Dios expeliendo la respiración del intrumento del cuerpo.

.

III

.

El incienso en la parte trasera de la garganta

no tiene gusto al sabor de Dios; también la lila.

Inhala la estación que falla,

las floraciones de un árbol – que se pudren –

o la pata mutilada de un conejo,

dejada descomponerse sobre una pared del jardín.

No despedirás el sabor de Dios.

.

IV

.

No está en casa Dios.

Dios rodea el estribillo de un himno.

Dios trota de aquí a Atlanta – y aquí

es un lugar en todas partes.

Dios jadea el olor de saguaro agriándose a lo largo del desierto

y Él se detiene para rellenar los pechos de gecos

con el aire chamuscado de la mañana.

Aun los martines-pescadores

vuelan como un instrumento de viento madera

para enviarle – en su ausencia – sus deseos.

.

V

.

El mismo pulso, largo y corto, el jalón y el empujón.

Pausa para exhalar completamente; inhala, pausa.

Aspira a la cavidad honda de tu verano,

la cuba ahuecada de “sin palabras”

mientras cruzas la calle,

la inhalación rápida mientras tus rodillas se doblan

a cada escalón del pozo de la escalera.

Tiemblas el sonido que haces en este mundo.

Respira – respira duro. Casi como si

alguien puede que oírte.

. . .

Ruth Ellen Kocher

(born 1965, Wilkes-Barre, Pennsylvania, USA)

Meditation on Breathing

.

When we love words, words catch fire.

Édourd Glissant

.

for A.M.

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I

.

I have finally learned to speak to God

through my hunger for air, asthmatic

searching: a dog paddling in deep sea,

wave carries his churning home

somewhere between the lungs’ pink folds.

.

II

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Call God. Remember the gift of music.

How a flute gives breath to a body,

undulates the chord between A and C,

or a horn wets its wings on a lake

invisible behind the tree’s night shadow.

Hear staccato fill an evening while friends

gather around, their audible laughing, God

expelling breath from the body’s instrument.

.

III

.

Incense on the back of the throat

does not taste like God. Lilac does not

taste like God. Breathe in the failing

season, the rotting blossoms of an overgrown

tree, or a rabbit’s severed leg

left to rot on a garden wall.

You will not exhale the taste of God.

.

IV

.

God is not home. God skirts the refrain

of a hymn. God jogs from here to Atlanta,

and here is an everywhere place. God pants

souring saguaro scent through the desert and stops

to fill the chests of gecko with scorched

morning air. Even the kingfishers woodwind

their wishes to God’s absence.

.

V

.

The same pulse, long and short, pull

and push. Pause to exhale fully. Inhale,

pause. Breathe into the deep

cavity of your summer, the hollowed cask

of wordlessness as you cross the street,

the quick draw in as your knees bend

into each stairwell step. Shudder the sound

you make in the world. Breathe. Breathe hard,

as though someone might hear you.

. . . . .


Al Young: tres poemas: “Como comienzan las estrellas”, “Entonces, Luna, ¿hay la vida sobre ti?” y “Sueños del Paraíso”

El trilio blanco_Trillium grandiflorum_la primera flor del bosque en abril o mayo_Toronto Ontario Canadá_mayo de 2016

Al Young

(nace 1939, Ocean Springs, Mississippi, EE.UU.)

Como comienzan las estrellas

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No pido perdón

y no quiero estar dejado

– no completamente – no todavía –

a menos mientras el sufrimiento atraviesa

el único mundo que conozco: éste.

No hay una canción por Mel Waldron

o un épico de Marlene Dietrich en negro y blanco

donde garabatear contra los paradigmas del Tiempo

significa algo benigno,

como descartando las acciones y el comportamiento del presente

porque entiendo y comprendo

– al hondo, dentro de mi (y tambien por encima de mí) –

que la vida sí misma representa todo esto.

.

Esto: un drama kamikaze

– aun cósmico –

y cómico – por seguro –

en un estilo tan común que

invita el desconcierto.

. . .

Entonces, Luna, ¿hay la vida sobre ti?

.

¿Hay la vida sobre ti? Dime, Luna.

Algunos místicos anuncian Sí;

la mayoría de científicos dice No.

Y tú, Luna de las lunas, cuál indicas?

¿Hay la vida sobre ti?

.

¿Qué te parace dentro de esas rocas tuyas?

¿Tienes por seguro que

no hay una forma microscópica de vida embrionaria,

diminuta pero sembrada,

que está empotrada en

la caspa que albergas

al lado de tus mares tranquilas y muertas?

.

Es algo divertido

– platicando de todo esto –

pero teórico, tienes que aceptar.

Por el momento, hay Vida bastante para mí

cuando te miro pues entiendo que

eres, en cierta medida,

yo.

. . .

Sueños del Paraíso

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He soñado unos sueños del Paraíso

donde todo lo que haces es

abrir el corazón para dejar rezumarse el infinito;

es algo experimentar, eso sí.

.

Una noche en Detroit

– durante el muerto de mi padrastro –

yo estaba agotado, también optimista sobre todo,

y yo estaba de vigilia, apenándome / preguntándome.

A las cuatro de la mañana

la habitación entera – y yo también –

empezamos a expandir.

.

Yo sentía mareado con una afirmación callada.

Es decir: Creo que fue un sentimiento lo que

cada uno de nosotros tiene derecho.

Y no occure afuera en el gran mundo de oro y enfrentamiento

sino dentro de una soledad perfecta – guardado para si.

Es un sosiego – una sorpresa –

y algo que es imposible matar.

. . .

Al Young

(born 1939, Ocean Springs, Mississippi, USA)

How Stars Start

.

I don’t ask to be forgiven

nor do I wish to be given up,

not entirely, not yet, not while

pain is shooting clean through

the only world I know: this one.

There is no Mal Waldron song or

Marlene Dietrich epic in black

& white where to scrawl against

the paradigms of time is to mean

something benign, like dismissing

present actions or behaviour because

I know & understand deep down

inside & beyond that life itself

is acting all of this out; this

kamikaze drama, cosmic if you

will, but certainly comic, in a style

so common as to invite confusion.

. . .

So Is There Life on You, Moon?

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So is there life on you, Moon?
Some mystics say yes & most
scientists say no. What do
you say, moon of moons?
Is there life on you?

.

How about inside those rocks
of yours? Are you sure
there isn’t some microscopic
form of mini-seeded life-
in-embryo embedded or pillowed
in the dandruff you harbour
by all your dead & tranquil seas?

.

It’s fun to talk about all this,
but academic, you must admit.
I look at you & know you’re partly me.
For now, that’s life enough.

. . .

Dreams of Paradise

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I’ve had dreams of Paradise where all you do is open your heart
& let the endlessness ooze out. It is quite something to go thru.
One night in Detroit—the death of my stepfather—weary &
hopeful of everything, I lay in bed grieving & wondering,
whereupon, 4 in the morn, the whole room began to expand &
I with it, giddy with silent affirmation—that is to say: It was
the feeling I feel each of us is rightfully entitled to & it doesn’t
happen out in the world of gold & crashing but is a perfect
withinness, a peacefulness & surprise that is unkillable.

. . . . .